Entre los factores más frustrantes a la hora de estudiar idiomas, la falta de memoria es uno de los más frecuentes. Cuántas veces escuchamos eso de que nos sentimos incapaces de aprender idiomas por tener una memoria floja. Y es algo realmente difícil de rebatir porque sí, para hablar idiomas necesitamos de una u otra manera memorizar las palabras.

Ahora bien, aun asumiendo que es necesario memorizar, os aseguramos que no todo está perdido. Vamos a ver algunos trucos que podemos aplicar en nuestro aprendizaje para conseguir nuestros objetivos y recuperar la seguridad. Recuerda que nadie tiene el don de absorber las palabras sólo escuchándolas por la radio o leyendo. Si queremos aprender, necesitamos trabajar. ¡Manos a la obra!

A continuación, os dejamos aquí 5 métodos o trucos que nos servirán para seguir aprendiendo idiomas sin fiarlo todo a la memorización.

Crea asociaciones

Es un método muy eficaz, aunque los estudiantes a menudo le hacen caso omiso. Al escuchar o leer una palabra, visualízala, piensa en algún vínculo con tu vida. Una “tormenta” puede traer recuerdos sobre un día de verano en la playa cuando eras pequeñ@. Escribe una frase que describa aquel momento utilizando esta palabra, léela en voz alta, cierra los ojos y escucha el estruendo acercarse. Ya verás que al día siguiente la recordarás casi sin esfuerzo, en un abrir y cerrar los ojos.

La memoria se entrena a cualquier edad

Aunque no es igual a los 50 que a los 20 años, se siguen creando nuevas conexiones neuronales. Si retener cuesta, el truco es ir muy poco a poco, intentando memorizar un máximo de 5 palabras al día. Es importante tratar de evitar la sobreinformación. Repite lo mismo unas cuantas veces antes de saturar al cerebro con demasiada información. Muy a menudo, cuando no nos vemos capaces de recordar cosas por mala memoria, en realidad es simplemente el resultado de un cansancio mental. No olvides hacer higiene informacional frecuente y deja que el cerebro descanse y absorba lo aprendido.

Mantén la calma

Otro consejo que da sus frutos, no solo para el mejor aprendizaje sino también para el balance interno. Trata de no ponerte nervioso si no aprendes al momento. Si después de estar días memorizando ves que algunas palabras no te vienen a la cabeza, no pasa absolutamente nada. El cerebro es más listo de lo que pensamos y un día, de repente, mientras lees, encontrarás esa palabra rebelde y, dentro del contexto, recordarás su significado sin esfuerzo.

Un consejo extra: cuando te sientas enfadado por haber olvidado algo, apunta tus emociones en el idioma que estás aprendiendo. “Estoy enfadado porque siempre olvido la palabra: xxx”:)

Vuelve a la infancia

Para un mejor aprendizaje no basta con tener buena memoria. Estar sentado en una mesa mirando el cuaderno con una lista de palabras infinita te llevará irremediablemente al aburrimiento. Lo que estimula el aprendizaje son las emociones. Cuando algo te toca la fibra aprendes como un niño sin darte cuenta. Fantasea. Quizás, te parezca una pérdida de tiempo crear frases absurdas y sin sentido, pero jamás podrás olvidar, por ejemplo, esa “ventana rosa cubierta por coliflores” :). Mezcla palabras rutinarias con abstractas y no olvides apuntarlas en un cuaderno. Otro consejo extra: usa bolis de colores.

Apunta y lee en voz alta

Algunas personas memorizan mejor visualizando, escuchando o pronunciando. Seas del tipo que seas, un último truco muy beneficioso para memorizar es el uso conjunto de todos los canales de percepción. Si lees un texto, apunta las palabras desconocidas o, incluso mejor, toda la frase. Luego léela una u otra vez con la entonación, saboreando. Dibuja la palabra rebelde. Apunta más frases con ella. Dedícale la atención, verás cómo las palabras lo aprecian mucho.

Y para ti, ¿la memoria es un obstáculo para aprender? ¿Has usado algunos métodos como ayuda?