Leer Guerra y Paz, la obra cumbre de Lev Tolstói, fue el detonante que llevo a Mary Hobson a estudiar ruso. En aquel momento ya había cumplido 56 años, pero pudieron más las ganas. Mary Hobson quería leer a sus escritores rusos favoritos en su lengua original. Poco le importaba la supuesta barrera que supone la edad a la hora de aprender un nuevo idioma. ¿Querer es poder? ¡Por supuesto!

Mary estudió durante 6 años hasta que con 62 se matriculó en la Escuela de Estudios Eslavos de la University College de Londres. Cuatro años después, y tras pasar un año en la Universidad Estatal de Lingüística de Moscú, se graduó. Pero la cosa no terminó ahí. Años después obtuvo su doctorado al traducir al inglés la obra ‘La desgracia de ser inteligente’ de Aleksandr Griboyédov. Tenía 74 años.

El secreto de la longevidad

A esa edad, Mary Hobson inició una carrera como traductora que le ha valido numerosos premios y reconocimientos. Hoy en día sigue activa a los 93 años. En una entrevista que concedió con motivo de su 90 aniversario le preguntaron por el secreto de su longevidad. La respuesta es reveladora:

“Si no hubiera ido a la universidad, si hubiera desistido de aprender ruso, no sé si yo hubiera vivido tanto tiempo. El estudio mantiene la mente activa, te mantiene físicamente activo. Tiene efecto en todo. El aprendizaje de la lengua rusa me dio una vida nueva, un círculo de amigos, una manera de vivir nueva y completa. Fue la transición más grande a una nueva vida”

Fuera prejuicios

La historia de Mary Hobson es un ejemplo más que la edad no es, ni mucho menos, una barrera a la hora de afrontar nuevos retos. ¡Al contrario! Aprender un nuevo idioma amplía tus horizontes, te permite conocer gente nueva y ampliar tu círculo de amistades. Más importantes son las ventajas desde un punto de vista cognitivo. Estudiar otra lengua no solo impulsa la agilidad cerebral, sino que es muy beneficioso para la memoria.

En definitiva, desde Jubilengua os animamos a derribar prejuicios, a dejar de lado complejos y excusas y a disfrutar del aprendizaje. ¡Es la hora de la felicidad!

Mary Hobson, aprender ruso

Mary Hobson