Hay sueños que se tarda casi toda una vida en cumplir. Hay pasiones que no descansan nunca. En el caso de Carlos Soria (Ávila, 1939), ese desafío que se le resistió más de lo debido fue la ascensión al Everest. Su pasión, el alpinismo. Su caso nos demuestra, como él mismo dice, que “la edad no es un problema para conseguir tus sueños”.

El 21 de mayo de 2001 Carlos Soria ponía pie en la cima de la montaña más alta del mundo, el Everest y sus 8848 metros. Por aquel entonces contaba con 62 años y se convirtió en la persona de mayor edad del mundo en lograrlo. Este veterano montañero español conseguía así cumplir un sueño que empezó a vislumbrar en 1973 cuando realizó la primera expedición al Himalaya.

Un alpinista atípico

Este hito, no obstante, fue solo un punto y seguido en su carrera como alpinista y en un desafío aún mayor: completar las 14 cumbres del planeta situadas a más de 8.000 metros. Y es que el caso de Carlos Soria es un caso atípico dentro del alpinismo. La mala suerte hizo que no hollara su primera cumbre en el Himalaya hasta los 52 años.

Hoy en día Carlos Soria cuenta con 81 años y ha conseguido ascender a 12 de las 14 montañas más altas del mundo. Su sueño permanece intacto y ni la edad ni la pandemia por la enfermedad COVID-19 le han detenido. En varias entrevistas realizadas durante el Estado de Alarma, Carlos afirmaba sin tapujos que ya trabaja con la esperanza de volver al Himalaya.

Entrenamiento diario

Ese ha sido posiblemente el gran secreto de su carrera: la constancia, que le ha llevado a superar barrera tras barrera en una carrera especialmente longeva: “La voluntad mueve montañas, pero el ejercicio físico también”. Lo dice que alguien que se entrena cada día, ya sea en casa o en el gimnasio, y que siempre que puede sale a escalar o a caminar por la montaña. Y junto a la constancia, la ilusión: “Los retos son importantes, pero sin ilusión no se pueden conseguir”, afirmaba en la misma entrevista.

Tal vez el caso de Carlos Soria pueda parecer un poco extremo, pero nos demuestra que en muchos casos la plenitud se alcanza más tarde de lo que podríamos pensar. Y sobre todo, que siempre que hay una motivación se encuentran fuerzas para lograr los objetivos que nos proponemos, ya sea subir los montañas más altas del mundo o ponerte a prueba aprendiendo un nuevo idioma ¿Verdad que hay un poco de Carlos en todos nosotros?

Fotografía: Facebook Yo Subo con Carlos Soria