Siempre se ha dicho que la infancia es la mejor etapa para aprender nuevos idiomas. Es cierto que los niños consiguen dominar lenguas diferentes a la materna sin aparente dificultad y que durante esos años los niños, más que aprender un idioma, lo adquieren de forma casi natural.

Sin embargo, la ciencia ofrece una visión más compleja de cómo, con los años, evoluciona nuestra relación con los idiomas. Estudios recientes nos dan motivos para desterrar la creencia de que  el aprendizaje de idiomas es cosa de niños o de jóvenes adultos.

¿Estás pensando en estudiar inglés, francés o italiano? A continuación te explicamos por qué la edad, a veces, es una ventaja.

Periodos de atención más largos

Una de las principales ventajas de las personas de mayor edad respecto a los más jóvenes es la capacidad para prestar atención durante más tiempo. Esto es especialmente importante para aprovechar al máximo las clases y para resolver todas las dudas que se puedan tener.

Un cerebro más entrenado

Las personas mayores sabemos más sobre nosotros mismos y sobre el mundo y podemos usar este conocimiento para procesar nueva información. Por ejemplo, dominar completamente la gramática de la lengua materna, algo que no ocurre hasta los 30 años, nos ayudará a entender mejor las reglas del nuevo idioma que queramos estudiar.

Más cultura = Más referentes

En efecto, las personas mayores acumulamos muchos más conocimientos y tenemos más referentes a la hora de enfrentarnos a un nuevo idioma. Esto permite, por ejemplo, centrar el aprendizaje a partir de las preferencias y aficiones de cada alumno, algo que se ha demostrado muy efectivo y que en Jubilengua seguimos al pie de la letra.

Crear vínculos emocionales con otras personas

Otra de las ventajas de aprender idiomas en la edad adulta. Danijela Trenkic, polilingüista de la Universidad de Nueva York, explica que la capacidad de aprender un idioma aumenta cuando se es capaz de generar vínculos emocionales con hablantes nativos, algo que ocurre mucho más en la edad adulta.  Poder socializar con personas de otros países no solo ayuda a la hora de poner en práctica los conocimientos adquiridos, sino también a que aumente la motivación y las ganas de aprender.