“Internet se está convirtiendo en la plaza del pueblo de la aldea global del mañana.”  Bill Gates

No es de sorprender que el mundo virtual vaya ganando más y más espacio en nuestras vidas. Las circunstancias recientes nos demostraron claramente el papel clave de Internet en el día a día. Seguramente, cada uno de nosotros acumula experiencias virtuales, ya que es casi imposible evitarlo, así que hoy nos gustaría hablar sobre cómo podemos lograr que estas sean lo más agradable posible.

1. Las opiniones de los demás

Somos seres sociales. Queramos o no, somos susceptibles diariamente a una cantidad enorme de información de cualquier índole. Nos dejamos llevar por una multitud de opiniones, experiencias, críticas o elogios. Si antes el flujo se limitaba a nuestro círculo de colegas, amigos y familia, ahora se amplía hasta el infinito gracias a las redes sociales. Ahora bien, como hemos podido comprobar más de una vez, muchos de nuestros miedos o prejuicios terminan siendo irrelevantes cuando nos permitimos vivir una experiencia y no solo confiamos en la opinión de los demás. Por eso, antes de aceptar o rechazar cualquier idea, es esencial saber escucharse a uno mismo. Si soy capaz o no para cualquier cosa, sea la tecnología o el idioma, solo se puede averiguar actuando.

2. La experiencia online nos hace más responsables. 

No parece tan obvio a primera vista. Sin embargo, según comentarios de muchos alumnos, estudiar en línea, en general, requiere mayor voluntad. Por un lado, Internet nos ofrece abundantes productos y servicios a la carta, pero, a cambio, podemos acabar sintiendo una frustración importante. Tanta oferta nos estresa, nos sentimos perdidos e impotentes a la hora de tomar una decisión. Además, para movernos en Internet, tenemos que saber buscar, analizar, comparar, comprobar, operar… tener un sinfín de habilidades. En una escuela presencial lo único que teníamos que hacer era acudir a la secretaría en busca de una solución. El proceso era bastante menos flexible y requería menos participación por nuestra parte. Pagando, nos entregábamos pasivamente a los designios de los encargados.

Cuando acudimos a una escuela en línea como Jubilengua, en cambio, somos nosotros los que lo decidimos todo: quién será nuestro profesor, cuál será la frecuencia de las clases y el horario, la duración del curso, si preferimos usar libros o no, etc. Mucha libertad que al principio puede generar cierta confusión. El cambio, eso sí, merece la pena. ¡Qué estimulante resulta tomar las riendas y dejarte llevar por la curiosidad!

3. Jubilengua garantiza la experiencia positiva.

En Jubilengua entendemos muy bien la incertidumbre de los futuros alumnos a la hora de matricularse en clases online. Sin embargo, la tomamos como algo positivo, porque tenemos una única oportunidad de facilitar esos primeros pasos ofreciendo unas herramientas fáciles e intuitivas y un soporte de confianza. Os aseguramos que al otro lado de la pantalla también hay gente real y profesional. Nos gustaría animaros a tomar esta responsabilidad y, como consequencia, a sentiros más seguros e independientes, tanto con el idioma que estudiéis, como con la tecnología que también vais manejando con más fluidez.